“Deseo y anhelo continuamente irme a mi casa y ver lucir el día de mi vuelta.”

Ulises, La Odisea.

 

¿Eres un expatriado o un migrante? ¿Vives lejos de tu cultura de origen, y te sientes extraño, frustrado y deprimido con frecuencia? ¿Llevas años viviendo fuera de tu país y, pese a haber cumplido tus metas profesionales, te sientes infeliz? ¿Sientes que no encajas en ningún sitio? Si te sientes identificado con estas frases, es probable que estés teniendo dificultades para elaborar el duelo migratorio.

 

¿Qué es el duelo migratorio?

"La migración, como la mayoría de los acontecimientos de la vida, posee, junto a una serie de ventajas, de beneficios (como el acceso a nuevas oportunidades vitales y horizontes), un conjunto de dificultades de tensiones, de situaciones de esfuerzo. La migración tendría una parte problemática, un lado oscuro, al que se denomina estrés o duelo migratorio."

Joseba Achotegui, Migración y salud mental.

 

Es muy frecuente entre los que viven lejos de su país de origen el buscar apoyo psicológico. Por una parte, todos sufrimos una reacción al encontrarnos súbitamente en otro entorno cultural, donde todos los signos sociales a los que estamos habituados (idioma, saludos, gestos, costumbres) desaparecen: lo que se se denomina shock cultural en psicología y antropología. Por la otra parte, entre aquellos que ya se han adaptado, y llevan años viviendo en el extranjero, es frecuente sentir un malestar incierto, mezcla de melancolía e inquietud, mezcla de amor y odio tanto por el país de origen como por el de acogida. Los que se encuentran en este grupo se dan cuenta de que por mucho que perfeccionen el idioma siempre serán extranjeros en el país de acogida, y pueden sentir rechazo por su cultura. Además, con frecuencia añoran e idealizan su país de origen, pero sufren al visitarlo cuando comprenden que han cambiado tanto que les cuesta adaptarse de nuevo a su hogar: lo que se denomina shock cultural de regreso. Quizá sienten que no pertenecen a ninguno de los dos mundos. ¿Deberían regresar y dejar atrás todo el esfuerzo que han vivido, o adaptarse definitivamente a una cultura en que siempre serán extranjeros? La aceptación de todas estas pérdidas se denomina duelo migratorio. Y cuando este duelo te paraliza, te impide tomar decisiones vitales y te provoca sufrimiento, hablamos de un duelo migratorio no elaborado. En ese punto es fundamental recibir ayuda psicológica.

 

¿Me puede ayudar la psicoterapia?

La psicoterapia abre un espacio para poder preguntarse: ¿Quién soy? ¿A dónde pertenezco? ¿Cuál es mi hogar? ¿Quiero regresar? ¿Voy a construir aquí un proyecto de vida? ¿Qué he conseguido en este tiempo? ¿Qué he perdido por el camino? Es el momento de tomar decisiones y elaborar las pérdidas.

Celia Arroyo, artículo.

 

Buscar un psicoterapeuta que hable tu idioma, el español, es una necesidad para muchos, pero también lo es que tu psicólogo comprenda tu cultura.

No sólo llevo años trabajando con pacientes hispanohablantes en el extranjero, sino que yo mismo llevo años viviendo fuera de mi país como expatriado, ejerciendo mi profesión en Holanda y Reino Unido. Comprendo los desafíos que cargamos durante el proceso, y no creo que haya necesidad de enfrentarse a ellos en soledad.

¿Más información sobre la psicoterapia online?

 

¿Por qué hablamos de duelo?

El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida. De la misma forma que quien pierde a un familiar, o a su pareja, atraviesa un duelo, el migrante o expatriado sufre un duelo múltiple por:

  • La familia y amigos
  • La lengua
  • La cultura
  • La tierra
  • El estatus social
  • La seguridad del hogar y lo conocido

El duelo psicológico es un proceso normal por el que todos transitamos: cuando se producen dificultades hablamos de un duelo no elaborado, y es entonces cuando debemos consultar a un psicólogo.

El inmigrante siente, a la vez, amor hacia su país de origen, por los vínculos que estableció allá, pero también tiene sentimientos de rabia, porque tuvo que marchar de su tierra, porque fue una mala madre que no le dio todo lo que necesitaba. Estas situaciones favorecen la rabia y, de este modo, se mezclan las emociones de amor y de odio hacia su país de origen. Por otro lado, tiene sentimientos amorosos hacia el país de acogida, por los vínculos que ha establecido, pero también tiene rabia, por el esfuerzo que le supone la adaptación, por lo que también hay ambivalencia hacia el país de acogida.

Joseba Achotegui, Migración y salud mental.

 

¿Qué es el shock cultural?

"He visto las ciudades de muchos hombres, y he aprendido sus costumbres."

Ulises, La Odisea.

 

El shock cultural está causado por la ansiedad resultante de perder todos nuestros signos y símbolos habituales de intercambio social (idioma, saludos, gestos, formas de conversar, formas de entablar amistad). Cuando una persona entra en una cultura extraña, la mayoría de las señales sociales a las que estamos acostumbrados desaparecen. Nos convertimos en peces fuera del agua. La gente reacciona a esta frustración en cuatro etapas diferenciadas:

  1. Negación o luna de miel. Se puede presentar tanto como fascinación por lo nuevo (el idioma, los locales, los paisajes) como por la negación de la realidad del cambio.
  2. Protesta y regresión. Queja y protesta ante los retos que implica la adaptación. Rechazo del nuevo ambiente cultural. Idealización de la cultura de origen.
  3. Aceptación. Se produce la adaptación al nuevo ambiente cultural.
  4. Restitución. Se aceptan las costumbres del país huésped como una forma alternativa de vivir. Se acepta lo bueno y lo malo, tanto del país de origen como del país de acogida. Si regresa a su patria se llevará consigo algunas nuevas costumbres de su país huésped e incluso lo echará de menos.

Es importante remarcar que el shock cultural es un proceso normal y sano por el que todos transcurrimos. Con frecuencia desaparece con el tiempo, cuando nuestro conocimiento de la cultura huésped y su idioma aumenta y hacemos amistades con los locales.